
Cristina Freixa
Desde niña me acompañan tres pasiones: la vida, las personas y el misterio.
Pasaba horas observando con curiosidad y fascinación los procesos de nacimiento, crecimiento, enfermedad y recuperación en los animales, las plantas y las personas. Cuando la vida se tornaba demasiado banal o intrascendente, me refugiaba en los libros de hadas y en sus mundos mágicos, que me recordaban que la existencia no podía ser tan parca ni tan simple como a veces me Ese asombro creció conmigo y se convirtió en una búsqueda constante: comprender, encontrar respuestas y desvelar los entresijos de la mente y de la vida humana. Estudié Psicología, terapia Gestalt, logoterapia y análisis existencial, psicoterapia integrativa, coaching, pedagogía Waldorf y otras disciplinas. Siempre me han llamado “todoterreno”, porque me interesan los distintos fenómenos del ser humano en todas las áreas de su vida. Esa amplitud de intereses —desde la filosofía y la antropología hasta la psicología y la vida práctica— me ha dado una visión más completa y profunda del ser humano.
He dedicado mi vida a investigar y acompañar procesos de sufrimiento, cambio y crecimiento personal y profesional, trabajando con personas, parejas, familias y grupos con necesidades muy diversas: desde dificultades emocionales y mentales hasta el desarrollo de competencias y objetivos en entornos vitales, profesionales y empresariales.
Pero lo que más me define no es mi formación, sino el fruto de mi investigación vital y profesional. Con los años he ido desarrollando una manera propia de comprender y acompañar el sufrimiento, la salud y la transformación en el ser humano, integrando lo aprendido en mis estudios con la experiencia de acompañar a miles de personas.
Siempre me ha conmovido, y me sigue conmoviendo, ser testigo de cómo, a través de este trabajo, las personas crecen, sanan sus traumas y heridas, se reencuentran con su belleza y su verdad interior, y florecen con toda su fuerza y esplendor en esa autenticidad única que dibujan con el trazo de sus vidas.
Al final, he aprendido que ser yo es caminar descalza sobre el hilo invisible que une mi vida con las estrellas.
Años acompañando procesos de cambio
Personas atendidas en terapia y formación
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